Vestido de traje, corbata y zapatillas blancas, Christian Cortés descendía de su vehículo mientras a su alrededor cientos de runners intentaban entrar en calor como podían para afrontar los 21k Yerba Buena. Minutos antes de la largada había llovido fuerte, el frío se hacía sentir desde temprano y sobre la avenida Presidente Perón todavía quedaban charcos. Muchos corredores se refugiaban debajo de gazebos, otros se cubrían con rompevientos, gorros o térmicas. En medio de esa escena gris apareció él: saco negro, camisa blanca, corbata ajustada y el mismo paso tranquilo de alguien que parecía llegar tarde a una oficina o escaparse de un casamiento para correr una media maratón.
La escena descolocó a todos. Algunos runners frenaban para mirarlo mejor. Otros directamente sacaban el celular para grabarlo. Incluso policías, voluntarios y organizadores se reían al verlo pasar entre la multitud vestido de una manera completamente ajena al mundo del running. Las especulaciones comenzaron rápido. Que había perdido una apuesta. Que venía de una fiesta. Que no podía ser cierto que estuviera por correr 21 kilómetros vestido así. Christian disfrutaba todo eso en silencio, casi como si supiera perfectamente el efecto que iba a generar apenas apareciera sobre el circuito.
Y en realidad lo sabía. Porque no era la primera vez que se convertía en una de las historias más comentadas de los 21K Yerba Buena. El año pasado había corrido toda la carrera sosteniendo una pelota de rugby firmada por Nicolás Sánchez, una manera de homenajear tanto a Los Pumas y Los Tarucas como a su propia historia dentro del rugby.
En otra edición apareció con una bandera argentina atada al cuello como si fuera una capa de Superman. Y en una competencia solidaria de natación en El Cadillal llegó incluso disfrazado del hombre araña. Cada desafío parece necesitar una idea distinta, una incomodidad nueva o una imagen capaz de romper con la lógica tradicional de una carrera. “Correr me resulta fácil. Entonces busco ponerme incómodo”, explicó después de cruzar la meta.
Del rugby al running
Christian jugó durante años al rugby en Lawn Tennis. Después pasó por el mountain bike y finalmente encontró en el running algo completamente distinto. “Lo que tiene correr es la libertad”, resumió. “Te ponés las zapatillas y salís. No dependés de nadie”, agregó.
Con el tiempo, esa sensación terminó convirtiéndose en una parte fundamental de su vida. Entrena solo, sale desde la puerta de su edificio y encontró en las carreras una forma de competir consigo mismo. Pero también entendió que gran parte del desafío pasa por la cabeza. Por eso empezó a buscar pruebas cada vez más extremas o situaciones más difíciles.
Llegó incluso a convertirse en campeón argentino de ultradistancia en una prueba disputada en el autódromo, donde corrió durante seis horas seguidas hasta completar 62 kilómetros y 42 vueltas completas al circuito. Ahí descubrió algo: cuanto más incómodo se sentía, más motivación encontraba.
Por eso el traje tenía sentido para él, aunque para el resto pareciera una locura. Lo más curioso fue que el clima terminó jugando a favor de su idea. Mientras la mayoría sufría el frío húmedo de la mañana previa a la largada, Christian estaba completamente abrigado debajo del saco. Incluso llevaba puesta una remera de Superman. “Todos me decían que al final yo había sido el más inteligente porque no tenía frío”, contó entre risas.
El hombre de traje que se robó todas las miradas
A medida que avanzaba por el circuito de Yerba Buena, los comentarios se repetían una y otra vez. “Llegás tarde a la oficina”, le gritaban algunos vecinos desde las veredas. Otros le preguntaban si venía directamente de un casamiento. Él respondía siempre sonriendo, disfrutando de cada reacción como si también formara parte de la carrera.
Pero detrás de esas apariciones también hay una historia mucho más profunda. Christian contó que durante años tuvo hábitos completamente distintos y que el deporte terminó cambiándole la vida. Dejó el alcohol, empezó a tomarse los entrenamientos con otra seriedad y encontró en el running una disciplina que modificó muchas otras cosas alrededor suyo.
“Un cambio te lleva a otro”, explicó. “Primero dejás algo, después empezás a entrenar mejor, después comes distinto y todo se acomoda”.
También aseguró que gran parte de lo que hace tiene relación con sus hijas, y con el ejemplo que intenta transmitirles todos los días. “Quiero enseñarles que siempre se puede seguir adelante aunque las cosas sean incómodas”, sostuvo.
Por eso cada locura tiene un mensaje detrás. Aunque todavía seguía recibiendo fotos y comentarios después de cruzar la meta de los 21K Yerba Buena, Christian ya pensaba en lo próximo. Porque confesó que tiene preparada otra sorpresa para los 21K de LA GACETA. No quiso revelar demasiado. Prefirió mantener el misterio.
Pero después de aparecer de traje y corbata en los 21K Yerba Buena, pocos creen que su próxima locura pase desapercibida.